POR DICIEMBRE... ¡FELIZ NAVIDAD!
Cuando las hojas de nuestro calendario, inevitablemente, van cayendo; y con ellas el mes de diciembre, en ese día tan marcado en las hojas del calendario de nuestra vida y de nuestro corazón, llega el 25, la Navidad y con ella la bendita historia de nuestro Dios. Por estas fiestas repetiremos, como cada año., como tantos, que ni tan siquiera saben lo que dicen, toca decir: ¡Feliz Navidad!.
Este es, queridos hermanos, el deseo mas profundo de nuestro corazón, hacia cada uno de vosotros. ¡Feliz Navidad! porque nos reconocemos en esta tradición religiosa que a través de tantos siglos ha ido generando lo que implica el recuerdo creativo del nacimiento del Hijo de Dios entre nosotros y como nosotros.
Los cristianos hacemos memoria de esa noche bendita, que por esa razón la llamamos nochebuena. ¿Qué ocurrió aquella noche? que en medio de tantos apagones de las cosas que soñamos como más hermosas, Dios encendió en su Hijo una Luz que viene a iluminar esos sueños de lo mejor. Aquí y ahora estamos nosotros, testigos de esa noche. Y lo somos en medio de nuestros apagones y nuestros fríos. No sólo vino Dios entonces, sino que viene ahora y volverá desués, para poner su luz que nadie puede apagar, su ternura cálida como la gracia, y su paz que llena de sereno sosiego nuestra alama y nuestra agenda...
Feliz Natividad de Dios. Felicies fiestas cristianas.
Vuestros sacerdotes:
Jesús de la Cruz, Julio Alejandre y Julio Atienza.
Historia del primer Belén
La tradición de poner el Pesebre en el mundo se remonta al año 1.223, en una Navidad de la villa italiana de Greccio.
En esta localidad, San Francisco de Asís que siempre había sentido un amor especial por la Navidad recibió esta inspiración del Señor.
Se acercaba Nochebuena y decidió representar la humildad del pesebre tal como sucedió en Belén, ¡hasta con un burrito y un buey en una pobre gruta en medio de un bosque!. Y así lo hizo, cuando de pronto, en la noche de Navidad, la gente del pueblo se acercó con antorchas encendidas a la gruta que Francisco y sus amigos habían preparado.
Cuál no sería la maravilla de todos los presentes cuando, según dice la tradición, sucedió un milagro: el Niño Jesús quiso estar de cuerpo presente en medio de ellos. Todos los asistentes pudieron alabar al recién nacido en ese pobre pesebre, mientras los ángeles entonaban alabanzas y cantos: tal y como sucedió en Belén. El milagro se había producido ante la vista de todos, y desde entonces la fama de los "Nacimientos" y su costumbre se extendió por todo el mundo.
Desde aquel día, se celebra Nochebuena, imitando la inspiración de San Francisco de Asís, en torno a un humilde pesebre que recibe al Hijo de Dios. El Papa Juan Pablo II, en 1.986, a petición de las asociaciones belenistas de todo el mundo, proclamó a San Francisco de Asís Patrón Universal del Belenismo.
Rincón Litúrgico: El Tiempo de Navidad
El ciclo litúrgico llamado Tiempo de Navidad, abarca desde el 25 de diciembre, fiesta del Nacimiento del Salvador, hasta el 2 de febrero, fiesta de la Purificación, comprendiendo, por lo tanto cuarenta días. Aunque en sentido estricto la navidad llega hasta la fiesta del Bautismo del Señor.
Su objeto es celebrar con gozo el Nacimiento del ¨Señor, en Belén; su infancia y vida oculta, en Nazareth; y las primeras y solemnes manifestaciones del mismo a los hombres.
Por su objeto y extensión puede dividirse esta temporada, y, en la Liturgia, de hecho se divide, en dos periodos:
a) Periodo de Navidad, propiamente dicho, que abarca los quince días comprendidos entre esta fiesta y la de Epifanía.
Este periodo es una fiesta no interrumpida en torno a la cuna de Belén, donde la Iglesia contempla y celebra embelesada los encantos y grandezas del Divino Infante, y también las alegrías y excelencias de la Virgen madre.
b) Periodo de Epifanía, que va hasta el Domingo de Septuagésima.
Este periodo ensancha más el horizonte litúrgico y pone de relieve las manifestaciones del Hijo de Dios principalmente en el misterio de la Adoración de los Santos Reyes, en el de su Bautismo, y en su primer milagro, en las bodas de Caná.
Las fiestas de Navidad, litúrgicamente, las podemos dividir en estas tres partes:
1) INFRAOCTAVA DE NAVIDAD.
Dentro de la infraoctava de Navidad, el calendario ha fijado las siguientes fiestas:
+ San Esteban: 26 de Diciembre.
+ San Juan Apóstol: 27 de Diciembre.
+ Santos inocentes: 28 de Diciembre.
+ Sagrada Familia: Siguiente domingo de Navidad.
2) OCTAVA DE NAVIDAD.
La octava de Navidad la ha dedicado el Calendario a la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, el 1 de enero.
+ Confesamos nuestra fe en María, Madre de Dios y nuestra firme convicción de que el Hijo de sus entrañas es Hijo de Dios.
+ Se abre el año civil, pidiendo la bendición y el favor de Dios.
3) EPIFANIA, BAUTISMO DEL SEÑOR Y PRESENTACIÓN.