LITURGIA
Liturgia de la palabra

       Bendición del diácono:
       El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies dignamente su
       Evangelio; en el nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo.

       Secreta del sacerdote, inclinado hacia el altar:
       Purifica mi corazón y mis labios, Dios todopoderoso, para que anuncie dignamente tu
       Evangelio.

       Secreta después del Evangelio:
       Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados.


Liturgia eucarística

       Secreta en el ofertorio del pan:
       Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo
       del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; el será para
       nosotros pan de vida.

       Al añadir el agua al vino:
       El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien
       ha querido compartir nuestra condición humana.

       Secreta en el ofertorio del vino:
       Bendito seas, Señor, Dios del universo,  por este vino,  fruto de la vid y del trabajo
       del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él Será para
       nosotros bebida de salvación.

       Secreta después de ofrecer el vino, inclinado:
       Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea
       hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

       Secreta en el lavatorio:
       Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado.

       Secreta en la conmistión:
       El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para
       nosotros alimento de vida eterna.

       Secreta después del Cordero de Dios:
       Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el
       Espíritu Santo, diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la percepción de
       tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal. Concédeme cumplir
       siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separa de ti.
       O bien:
       Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre no sea para mí un
       motivo de juicio y condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche para la
       defensa de alma y cuerpo y como remedio saludable.

       Secretas antes de la comunión:
       El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.
       La Sangre de Cristo me guarde para la vida eterna.

       Secreta en la purificación:
       Haz, Señor, que recibamos con un corazón limpio el alimento que acabamos de
       tomar, y que el don que nos haces en esta vida nos proveche para la eterna.
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