
- Antología de textos sobre el Espíritu en los discursos y homilías de Benedicto XVI en su viaje a Estados Unidos
- Antología de textos sobre el Espíritu Santo en los discursos y homilías de Benedicto XVI en Australia, durante la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, que se celebró del 13 al 21 de julio de 2008
- LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO: creadora, santificadora, renovadora, sapiencial … (Juan Pablo II) (5/12/2008)
- LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO (Juan Pablo II) (5/12/2008)
- La esperanza. ¡Necesitamos esperanza para vivir y necesitamos el Espíritu Santo para esperar! La esperanza nos salva. Nos da la fuerza para recomenzar siempre de nuevo, para creer cada vez que esa será la ocasión buena, la de la verdadera conversión. Se trata de una esperanza fiable para afrontar el presente, aunque sea fatigoso, y que justifica el esfuerzo del camino. (24/04/2009)
- La ley del Espíritu. Historia de la fiesta de Pentecostés, en el Antiguo y en el nuevo Testamento. La ley del Espíritu o ley nueva, es la ley que el Señor inscribió en los corazones en Pentecostés: es la gracia que da la vida. Infunde amor en los corazones por el que el cristiano hace lo que Dios quiere, al amar lo que Dios ama. Hace que vivamos como "enamorados". (21/05/2009)
- La ley del Espíritu. El Espíritu Santo guía a través de la conciencia y a través de la Iglesia. Prosigue, cumple y actualiza la obra de Cristo. Es el agente primario de todo discernimiento. Dos imágenes para entender cómo debemos abandonarnos al Espíritu Santo: las cuerdas del arpa y los oídos del buen actor. (21/05/2009)
- La sabiduría cristiana es un don del Espíritu Santo. Es el sentido cristiano de la vida, ver las cosas desde la perspectiva de Dios; nos da una capacidad especial para juzgar las cosas humanas según la medida de Dios, a la luz de Dios. Por ejemplo, la riqueza es obstáculo para la vida cristiana cuando se convierte en "ídolo", en alternativa a Dios; el cristiano no destruye los bienes para ser pobre, sino que los usa a favor de quien lo necesita. (10/10/2009)
- Tres dones del Espíritu.1) La confesión: el reconocimiento de nuestros pecados y el testimonio de su bondad. No está lejos de nosotros: para llegar a Él no es necesario atravesar un océano desconocido, no son necesarios viajes espaciales por el cielo, cosas complicadas o imposibles. La gratuidad: Dios se da en nuestro corazón. 2) La caridad y el prójimo. (Benedicto XVI). (24/10/2009)
- El óbolo de la viuda: echó en el cepillo del templo todo lo que tenía para vivir. El Espíritu Santo infunde en nosotros no sólo el "don de Dios", sino también la capacidad y la necesidad de donarnos. Nos contagia, por así decirlo, con su mismo ser. El objetivo de la vida moral del cristiano es hacer de la vida un don y "una ofrenda viva". (6/11/2009)
- Domingo de Pentecostés (2010). El Espíritu Santo nos guiará al conocimiento de toda la verdad: lo más importante en la misión del Espíritu Santo es desvelar plenamente el misterio de Cristo, es decir, que penetremos en el corazón de la revelación, en la infinita riqueza de las Escrituras. Él es el iconógrafo que dibuja en nosotros la imagen de Cristo. (21/05/2010)
- Domingo de Pentecostés (2010). De la torre de Babel a Pentecostés. El Espíritu Santo transforma la confusión en comunión; suprime el orgullo y egoísmo del hombre que crea divisiones, indiferencia, odio y violencia; es el Espíritu quien nos permite conocer que la obra de Cristo es obra de amor. Armoniza los corazones de los fieles con el corazón de Cristo y les mueve a amar como Él ha amado. (21/05/2010)
- Acción del Espíritu Santo (2). En el Antiguo Testamento, el nombre con el que es insinuado el Espíritu Santo es el de "soplo" (aliento, respiración). El soplo de Dios aparece como la fuerza que hace vivir a las criaturas. Aparece como una realidad íntima de Dios, que obra en la intimidad del hombre. Aparece como una manifestación del dinamismo de Dios que se comunica a las criaturas. (8/06/2011)
- Acción del Espíritu Santo (3). Benedicto XVI en Australia. Lo que mueve a los jóvenes a participar en una Jornada Mundial de la Juventud: valoran la oportunidad de congregarse para profundizar en la propia fe en Cristo y compartir con otros una experiencia gozosa de comunión en su Iglesia. Recemos por una renovada infusión del Espíritu Santo. El Espíritu hace posible que los hombres y mujeres de cada lugar y de cada generación lleguen a ser santos: esto es de lo que tiene necesidad el mundo, más que de cualquier otra cosa. (8/06/2011)
