
- Jesús dijo que el "reino de Dios" es amor al prójimo, preocupación por los débiles y los pobres y perdón para los que han ido por mal camino. (5/05/2009)
- El reino de Dios. La petición del Padre Nuestro: "venga a nosotros tu reino", "hágase tu voluntad". El comentario de San Cipriano. (17/06/2010)
- Domingo 14 del tiempo ordinario. Ciclo C (2010). El reino de Dios se manifiesta a los hombres en las palabras, en las obras y en la presencia de Cristo. Acoger la palabra de Jesús es acoger "el Reino". El Reino de Dios es la presencia de Cristo en nuestras vidas: llevar una vida según Cristo, sus palabras y sus obras. (27/06/2010)
- El Reino es la acción eficaz, pero misteriosa, que Dios lleva a cabo en el universo y en el entramado de las vicisitudes humanas. Vence las resistencias del mal con paciencia, no con prepotencia y de forma clamorosa. El hombre no es un testigo inerte del ingreso de Dios en la historia. Jesús nos invita a "buscar" activamente "el reino de Dios y su justicia" y a considerar esta búsqueda como nuestra preocupación principal. (27/06/2010)
- El Reino de Dios. No es una cosa sino que es Dios, que existe, que vive, que está presente y actúa en el mundo. Anunciar a Dios es introducir en la relación con Dios: enseñar a orar. No se puede dar a conocer a Dios únicamente con palabras. No se conoce a una persona cuando sólo se tienen de ella referencias de segunda mano. La evidencia de la existencia de Dios aparece sólo en la experiencia de la vida con Dios. (27/06/2010)
- Domingo 17 del tiempo ordinario, Año A (2011). Salomón pide a Dios que le conceda una corazón dócil, prudente, para gobernar con sabiduría y justicia. Nosotros también necesitamos un corazón dócil para que, por la escucha de la Palabra de Dios, vivamos con sabiduría y descubramos en las cosas y en los acontecimientos el significado último querido por el Señor. Cristo es la sabiduría de Dios: acogerle es acoger el reino de los cielos, un tesoro para cuya adquisición debemos vender otros bienes (cfr. Evangelio de hoy). La vida cristiana es acoger a Cristo - hacerse su discípulo, aceptar su reinado - para que, por la acción del Espíritu Santo, lleguemos a ser un solo espíritu con Él, y hagamos así lo que agrada a Dios Padre. Vivir en el cielo es estar con Cristo. Quien elige a Jesús encuentra el tesoro mayor, la perla preciosa, que da valor a todo lo demás, porque él es la sabiduría divina encarnada. (29/07/2011)
- Domingo 25 del Tiempo Ordinario, Año A (2011). Parábola de los jornaleros de la viña. Esta parábola tiene como objeto hablar de la gratuidad de la salvación, del ingreso en el Reino de Dios. Dios ofrece su salvación a todos, también a quien se convierte al final de su vida. No nos salvamos por nuestras obras. Dios quiere que todos trabajemos en su viña. Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica sobre el mérito del hombre ante Dios. (16/09/2011)
- Domingo 27 del Tiempo Ordinario, Año A. (2011). Las parábolas del Reino de Dios: la viña. La viña es imagen de la historia del amor de Dios con la humanidad: "Voy a cantar a mi amigo la canción de su amor por su viña" (1ª Lectura). Cuando el hombre quiere convertirse en propietario prescindiendo de Dios, surge la injusticia. La uva buena son la justicia y la rectitud; los agraces son la violencia, el derramamiento de sangre y la opresión, que hacen gemir a la gente bajo el yugo de la injusticia. El final de la historia de la viña de Dios: de la muerte de Cristo surge la vida, una nueva viña. El final de la historia de la viña de Dios: de la muerte de Cristo surge la vida, una nueva viña. (30/09/2011)
- Domingo 28 del Tiempo Ordinario, Año A (2011). La Parábola de los invitados al banquete de bodas del hijo de un rey y la del invitado que no tenía traje de boda. El Reino de Dios es como un banquete al que invita un rey, para celebrar las bodas de su hijo; el banquete es una imagen de la comunión de vida con Dios y con los hermanos. Es necesario participar al banquete con el "vestido nupcial" o "traje de boda": el significado de este requisito. La importancia del banquete eucarístico: cada vez que nos disponemos a recibir el cuerpo de Cristo, el sacerdote se dirige a los fieles con estas palabras: "Dichosos los invitados a la cena del Señor". (8/10/2011)
- Domingo 33 del Tiempo Ordinario (2011). La parábola de los talentos. Los dones de Dios son un compromiso por parte del hombre, que tiene que hacerlos fructificar. El talento se convierte en símbolo de la acción divina y de la respuesta humana. El progreso terreno interesa al Reino de Dios, aunque haya que distinguir entre progreso terreno y Reino de Cristo. El siervo que escondió en la tierra el talento, y no lo hizo fructificar, inutilizó su existencia. (13/11/2011)
