
La formación de catequistas busca capacitar a quienes están llamados a transmitir la fe en el seno de la Iglesia.
Articula de manera equilibrada la formación doctrinal —centrada en la Sagrada Escritura, el Catecismo y la teología fundamental—, la pedagogía catequética y la dimensión espiritual del catequista como testigo.
Se subraya la importancia de la vida sacramental, la coherencia de vida y la inserción en la comunidad eclesial.