

En el África del siglo IV, en medio de tensiones religiosas y cambios culturales, nace Santa Mónica. Este primer recorrido se adentra en su contexto, su educación en la fe y los primeros años de su vida familiar, marcados por la dificultad y la paciencia. Una historia sencilla en apariencia, pero sostenida por una esperanza que no se apaga.


La conversión de Agustín en Milán marca el cumplimiento de una larga espera. Desde los meses compartidos en Casiciaco hasta la escena final en Ostia, este episodio recorre los momentos más luminosos entre madre e hijo: la fe que madura, el diálogo que se profundiza y una despedida que deja un legado que sigue vivo.


La juventud de Agustín abre una etapa de conflicto: relaciones afectivas desordenadas, adhesión al maniqueísmo y una huida que hiere profundamente a su madre. Este episodio recorre los años más tensos entre madre e hijo, marcados por la distancia, la búsqueda y una perseverancia que no se rinde.
