
- La confesión. El perdón requiere arrepentimiento sincero y conversión verdadera. El Sacramento de la Penitencia es el camino ordinario para obtener el perdón y la remisión de los pecados graves cometidos después del Bautismo. (9/02/2009)
- La absolución en el sacramento de la penitencia es un encuentro con la misericordia de Dios. Confesarse es un gesto de lealtad y de valentía, de entrega de sí mismo, por encima del pecado, a la misericordia que perdona. Es el gesto del hijo pródigo que vuelve al Padre. (13/02/2009)
- Cultura de la confesión (1). El hijo pródigo. La comprensión del amor incondicional del Padre. Cuando se olvidan la necesidad de buscar el perdón y la disposición a perdonar, en su lugar surge una inquietante cultura de reproches y altercados. Pedir perdón y perdonar son dos elementos indispensables para la paz. (13/02/2009)
- Cultura de la Confesión (2). El hombre fuerte, consciente y honrado, sabe que es pecador, que tiene necesidad de ser perdonado; sabe que "es propio del hombre equivocarse". Podemos encontrar neurosis y complejos de culpa en este campo, pero éstos se manifiestan con otras características diversas de la autocrítica valiente, de la fuerza del pedir perdón y de la capacidad de recomenzar. (13/02/2009)
- Cultura de la confesión (3). La reconciliación es el camino hacia la paz. Y la primera e indispensable es la reconciliación con Dios. (13/02/2009)
- Cultura de la confesión(4). ¡Perdonemos y pidamos perdón! Todos estamos invitados a un profundo examen de conciencia para purificar nuestra memoria. El hombre es la única criatura en la tierra que puede establecer una relación de comunión con su Creador, pero también es la única que puede separarse de él. De hecho, por desgracia, con frecuencia se aleja de Dios. (13/02/2009)
- Cultura de la Confesión (5). Convicciones y sentimientos necesarios de nuestro espíritu cuando nos acercamos a la misericordia del Señor en el sacramento de la Reconciliación. Dios ofrece su perdón, nos pide un cambio radical de mente, de corazón y de conducta, y debemos también nosotros perdonar a los hermanos. (13/02/2009)
- La parálisis espiritual de la conciencia. Jesús perdona los pecados a quien los reconoce y se acerca con fe. Dificultades, en la cultura actual, para aceptar la responsabilidad de los propios actos y pedir perdón cuando sea el caso. La fatiga de la conciencia. (20/02/2009)
- Cultura de la Confesión (6). El perdón y la reconciliación. Para superar las barreras de la incomunicabilidad, el camino a recorrer es el del perdón y la reconciliación. Muchos, en nombre de un realismo desengañado, consideran este camino utópico e ingenuo. En cambio, en la perspectiva cristiana, ésta es la única vía para alcanzar la meta de la paz. (12/03/2009)
- Cultura de la Confesión (7). El perdón, antes de ser un hecho social, nace en el corazón de cada uno. Sólo en la medida en que se afirma una ética y una cultura del perdón se puede esperar también en que la justicia misma asuma un rostro más humano. El perdón podría parecer una debilidad; en realidad, tanto para concederlo como para aceptarlo, hace falta una gran fuerza espiritual y una valentía moral a toda prueba. Es capaz de reflejar en sí mismo un rayo del esplendor del Creador. (12/03/2009)
- Cultura de la Confesión (8). Revisar la propia vida es una de las exigencias fundamentales para lograr una personalidad adulta y madura. La necesidad del cambio o conversión se comprende como fruto del amor hacia una persona y, en el caso de la vida cristiana, como fruto del encuentro con la misericordia de Dios. (12/03/2009)
- Cultura de la Confesión (9). El examen de conciencia. Es un ejercicio de la libertad y responsabilidad personales. Estamos llamados a confesar nuestros actos. Nuestras opciones nacen en nosotros, únicamente de nosotros. Cada uno decide su destino al ejercitar la libertad que pone en juego con las propias decisiones. (12/03/2009)
- Cultura de la Confesión (10). La acusación de los pecados. En el reconocimiento y acusación de las propias culpas nos aclaramos antes nosotros mismos y ante Dios. Es un ejercicio de la libertad por el que nos conocemos, con la certeza de que Dios nos acoge y nos renueva por benevolencia suya haciéndonos una "criatura nueva". (12/03/2009)
- Año sacerdotal. El sacramento de la reconciliación. La confesión, fiesta de la Misericordia. El redescubrimiento del amor de Dios que perdona. (18/09/2009)
- Domingo 24 del Tiempo ordinario, Ciclo C (2010). La parábola del padre misericordioso o del hijo pródigo. El drama de la libertad mal utilizada. Una sociedad que convierte en bagatela la responsabilidad, la ley y la conciencia, hace tambalear los fundamentos de la vida humana. Las vidas rotas, los amores traicionados, las miserias culpables. La conversión y la misericordia de Dios. (11/09/2010)
- La nueva aplicación para el iPhone creada para facilitar la confesión ha agitado la red. Quienes veían una oportunidad de cerrar los confesionarios se han llevado un chasco al oír al portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, que la confesión requiere "la absolución por parte del confesor presente". Más allá de la polémica, el interés suscitado por esta aplicación -una de tantas- da que pensar. (17/02/2011)
- La confesión sacramental. Su valor pedagógico: la educación en la fe del sacerdote y del penitente. El sacerdote refuerza su fe al asistir a verdaderos y propios milagros de conversión. El valor pedagógico del Sacramento de la Penitencia para los penitentes: el valor del examen de conciencia, del acto de la confesión, y de la acogida de la penitencia y de la absolución. (2/04/2011)
- Domingo 6 del Tiempo Ordinario, Ciclo B (2012). El rostro de Cristo (2). La curación de un leproso. La lepra es un símbolo del pecado que también cura el Señor. Cristo, por medio del sacerdote ministro de la Penitencia, aparece como hermano, misericordioso, fiel y compasivo, pastor, médico, maestro, juez de vivos y muertos. La absolución en el sacramento de la penitencia es un encuentro con la misericordia de Dios. Confesarse es un gesto de lealtad y de valentía, de entrega de sí mismo, por encima del pecado, a la misericordia que perdona. Es el gesto del hijo pródigo que vuelve al Padre. (11/02/2012)
- Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia (2012) Ciclo B. El sacramento de la Confesión o de la Misericordia. El sacramento de la penitencia o reconciliación es una de las fuentes de la misericordia divina. "El confesor, ministro de la misericordia de Dios, se sentirá comprometido a ofrecer a los fieles, con plena disponibilidad, su tiempo y su paciencia comprensiva". La remisión de los pecados supone un nuevo comienzo, como una re-creación de la humanidad. (13/04/2012)
- La confesión, sacramento del amor misericordioso de Dios. Discurso de Benedicto XVI a los penitenciarios de las cuatro basílicas papales de Roma. El confesor ya no es espectador pasivo, sino "persona dramatis", es decir, instrumento activo de la misericordia divina. Es necesario que junto a una buena sensibilidad espiritual y pastoral tenga una seria preparación teológica, moral y pedagógica que le permita comprender lo que vive la persona. El ministerio sacerdotal tiene sobre todo un carácter espiritual. Por tanto, es necesario unir a la sabiduría humana y a la preparación teológica, una profunda espiritualidad, alimentada por el contacto orante con Cristo, Maestro y Redentor (13/04/2012)
