- La mortificación física es un asunto que genera muchos prejuicios entre los alejados de la Iglesia, y muchos más entre no pocos católicos. Cilicios, ayunos, flagelaciones, disciplinas, duchas frías, sacrificios varios, ofrecimientos…, son prácticas enfangadas por clichés, desconocimiento y malos usos, pero que, cuando se viven con Dios, por Dios y junto a la Iglesia, producen grandes virtudes. Santos de todos los tiempos han recurrido a ella, pero la Iglesia avisa: la mortificación debe hacerse de forma equilibrada, personalizada y sensata. (7/05/2011)