
- Cristo es la Palabra única, perfecta e insuperable de Dios Padre
- La Palabra de Dios penetra y anima, con la potencia del Espíritu Santo, toda la vida de la Iglesia
- Jesucristo es la Palabra de Dios por excelencia
- María acogió ejemplarmente la palabra de Dios y la custodiaba: María "guardaba todas estas cosas ponderándolas [meditándolas] en su corazón" (Lucas 2, 51)
- María, modelo para el creyente de recepción de la Palabra de Dios
- El Nuevo Testamento ofrece la verdad definitiva de la Revelación divina, y su objeto central es Jesucristo
- La palabra de Dios es alimento del alma, fuente de vida espiritual, sustento y vigor de la Iglesia
- Todos los hombres estamos llamados a entrar en el Reino de Dios: para entrar en él, es necesario acoger la palabra de Jesús
- Los misterios del Rosario son una forma sencilla y universal de escucha orante de la Palabra de Dios contemplando a Cristo
- La contemplación del rostro de Cristo se centra en lo que dice de él la Sagrada Escritura
- La Palabra de Dios y la Catequesis
- La Palabra de Dios en la vida del creyente
- Cuando Dios habla pide siempre una respuesta. Es necesario poner en el centro de nuestra vida la Palabra de Dios, es decir, acoger a Cristo (18/10/2008)
- La Palabra de Dios es como un canto a varias voces: Jesucristo es la palabra última y definitiva, pero también la encontramos en la Creación, en los Profetas y Apóstoles, en la Escritura, en la Iglesia (en las diversas formas de evangelización) (18/10/2008)
- La Liturgia, cuyo protagonista es Cristo, es diálogo vivo entre Dios que habla y los cristianos que respondemos con alabanzas, acciones de gracias y el compromiso para la vida y la misión que nos ha sido encomendada (25/10/2008)
- Dios nos habla por medio de imágenes: su palabra es semilla que genera vida, lluvia que alimenta la vida, trueno poderoso, murmullo de brisa ligera. Con la venida de Cristo, habla también con voz humana que se oye con los oídos del alma y del cuerpo (1/11/2008)
- Mensaje al Pueblo de Dios del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios (29/11/2008)
- Eucaristía y Palabra de Dios. El milagro de la multiplicación de los panes. Un obtuso malentendido de la misión de Jesús por parte de los que fueron testigos de este milagro: "No sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor" . En el camino de nuestra vida necesitamos el alimento cotidiano del Pan de Vida: el Pan eucarístico y el Pan de la Palabra de Dios. (7/08/2009)
- Domingo 23 del Tiempo ordinario. Jesús cura a un sordomudo. "Effetha", ábrete: la eficacia de la Palabra de Cristo. El oído sordo es signo de un corazón pusilánime (indiferente, embotado, pesado, ofuscado). Tenemos el corazón embotado cuando, por ejemplo, vivimos el presente como si fuese definitivo. Quién es sordo y quién es mudo. La acción del Espíritu Santo que convierte el corazón. (5/09/2009)
- Domingo 26 del Tiempo ordinario (2010). En el Evangelio, Jesús propone la parábola de Lázaro y el hombre rico. Se trata de una invitación a la vida sobria y a la solidaridad. También nos indica que para llegar a una verdadera conversión de nuestras vidas y para tener una genuina religiosidad, es necesario escuchar la Palabra de Dios, prestando la "obediencia de la fe". (25/09/2010)
- La palabra de Dios es fuente inagotable de vida. El Señor pintó con multiplicidad de colores su palabra, para que todo el que la estudie pueda ver en ella lo que más le plazca. Aquel, pues, que llegue a alcanzar alguna parte del tesoro de esta palabra no crea que en ella se halla solamente lo que él ha hallado, sino que ha de pensar que, de las muchas cosas que hay en ella, esto es lo único que ha podido alcanzar. (13/11/2010)
- El desierto espiritual. Los "corazones cobardes": cuando perdemos la capacidad de oír y de hablar. El corazón debe estar abierto a la palabra del Señor para acoger así su presencia.. La educación en la fe y el testimonio de la fe. La atención a los signos de Dios: el más inmediato es ciertamente la atención al prójimo, según lo que dijo Jesús: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis". La curación del sordomudo. (2/02/2011)
- Domingo 9 del Tiempo ordinario, Año A (2011). La Palabra de Dios es el fundamento para construir la casa de nuestra vida. Hay una única y definitiva Palabra de Dios que se expresa de diversos modos: es una sinfonía "un canto a varias voces". Cristo es el "solo", la voz o instrumento del que depende el significado de toda la ópera. Es la plenitud de la Revelación. Quien construye la propia vida sobre su Palabra edifica verdaderamente de manera sólida y duradera, sobre roca. Con la encarnación del Verbo nos encontramos ante la persona misma de Jesús. Ahora, la Palabra no sólo se puede oír, no sólo tiene una voz, sino que tiene un rostro que podemos ver: Jesús de Nazaret. ¿Quién es el creyente? (5/03/2011)
- La Palabra de Dios y la parábola del sembrador. (2011). Domingo 15 del tiempo ordinario, Ciclo A. La Palabra de Dios es como la semilla que cae en la tierra; el hombre ejercita su libertad preparando el terreno de su corazón para que sea una tierra buena en la que da frutos la Palabra de Dios. Los cristianos han sido conscientes desde el comienzo de que, en Cristo, la Palabra de Dios está presente como persona. Un compromiso moral de todo cristiano: conocer y poner en práctica las enseñanzas de Jesús. El misterio de nuestra libertad: la cooperación con la Palabra de Dios. Una llamada a la conversión. El ejemplo de la Virgen. (13/07/2011)
- 4º Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B (2012). La Palabra de Dios. Cristo enseña con autoridad propia, y realiza la salvación. Para entrar en el Reino de Dios es necesario acoger la palabra de Jesús. La Palabra eterna, que se expresa en la creación y se comunica en la historia de la salvación, en Cristo se ha convertido en un hombre "nacido de una mujer". Ahora la Palabra no sólo se puede oír, no sólo tiene una voz, sino que tiene un rostro que podemos ver: Jesús de Nazaret. Con ocasión del próximo Año de la Fe: algunos textos del Catecismo sobre la Palabra de Dios. (29/01/2012)
