
- Domingo 3º de Adviento (2011) Ciclo B. La alegría. Estad siempre alegres en el Señor (Filipenses 4, 4-5). Las alegrías naturales - humanas - y la alegría en Cristo. La alegría de los cristianos es fruto del Espíritu Santo, que es el "iconógrafo", quien imprime en el hombre la imagen de Cristo. Las alegrías de Jesús: conoció, apreció y ensalzó alegrías humanas, sencillas y cotidianas que están al alcance de todos. Su felicidad mayor: ver la acogida que se da a la Palabra, la liberación de los posesos, la conversión de una mujer pecadora y de un publicano como Zaqueo, la generosidad de la viuda. El secreto de la insondable alegría que Jesús llevaba dentro de sí: es el amor inefable con que se sabía amado por su Padre. La participación del creyente en la alegría de Jesús. La alegría cristiana supone un hombre capaz de alegrías naturales. (10/12/2011)
- La alegría. Mensaje de Benedicto XVI para la 27 Jornada Mundial de la Juventud 2012. "¡Alegraos siempre en el Señor!" (Filipenses 4,4). Más allá de las satisfacciones inmediatas y pasajeras, nuestro corazón busca la alegría profunda, plena y perdurable, que pueda dar "sabor" a la existencia. Motivos para la alegría y dificultades que encontramos en nuestro corazón. Dios, en Jesucristo, quiere hacernos partícipes de su alegría, divina y eterna. La alegría del amor. Amar significa constancia, fidelidad, tener fe en los compromisos: con las amistades, en el trabajo, en los estudios, en los servicios. Una alegría especial: es la que se siente cuando se responde a la vocación de entregar toda la vida al Señor. Del mismo modo, es grande la alegría que Él regala al hombre y a la mujer que se donan totalmente el uno al otro en el matrimonio. (30/03/2012)
