
- Rezar no significa salir de la historia y retirarnos en el rincón privado de la propia felicidad. La oración produce una purificación que despierta la conciencia, y aprendemos a no pedir a Dios cosas superficiales y banales, y nos hace idóneos para servir a los hombres. La confrontación con el Dios vivo. (28/12/2008)
- Una estupenda reflexión de San Cipriano de Cartago (205-258) sobre el "Padre Nuestro". (28/12/2008)
- El cristiano eleva sus ojos al Señor, invocando su misericordia, en la espera de que Dios le mire con ternura y con bondad. (28/12/2008)
- De la oración de Jesús en el Huerto de los Olivos: "Mi alma está agitada" (Juan 12,27). Como ser humano, también Jesús se siente impulsado a rogar que se le libre del terror de la pasión. También nosotros podemos orar de este modo, podemos lamentarnos ante el Señor. (Benedicto XVI) (13/04/2009)
- Haití. La fe y la oración. Los haitianos necesitan muchas cosas, entre ellas también consuelo y esperanza. Y en ese desamparo, el recurso a la oración les sale de modo natural. Uno puede sentirse liberado si deja de creer en los hechizos y el mal de ojo. Pero dejar de creer en Dios no supone ninguna ganancia, si la alternativa es encontrarse solo ante una naturaleza indiferente al hombre y sin ninguna perspectiva ultraterrena. (2/02/2010)
- Domingo 29 del Tiempo ordinario, Ciclo C. (2010) La parábola de la viuda y del juez. La oración auténtica: nace de una actitud interior de espera, de humildad y de pobreza. La constancia en la petición, con la certeza en que seremos escuchados. Cuando se empieza a orar, se presentan como prioritarios mil trabajos y cuidados que se consideran más urgentes. Una oración sencilla: las letras del alfabeto. En la oración, el protagonista es Dios. (23/10/2010)
- 30 domingo del tiempo ordinario. Ciclo C (2010). La parábola sobre la oración del fariseo y del publicano. El primero se jacta de sus muchas virtudes; le habla a Dios tan sólo de sí mismo y, al alabarse a sí mismo, cree alabar a Dios. El segundo conoce sus pecados, sabe que no puede vanagloriarse ante Dios y, consciente de su culpa, pide gracia. Uno, en el fondo, ni siquiera mira a Dios, sino sólo a sí mismo; realmente no necesita a Dios, porque lo hace todo bien por sí mismo. Se justifica por sí solo. El otro se abre a la justicia/misericordia de Dios. (23/10/2010)
- La oración cristiana. Catequesis de Benedicto XVI (1). Ejemplos de oración presentes en el antiguo Egipto, en las religiones de Mesopotamia, en la antigua Grecia y entre los romanos. En estos ejemplos de oraciones de las diversas épocas y civilizaciones se constata la conciencia que tiene el ser humano de su condición de criatura y de su dependencia de Otro superior a él y fuente de todo bien. Podemos ver un testimonio de la dimensión religiosa y del deseo de Dios inscrito en el corazón de todo hombre, que tienen su cumplimiento y expresión plena en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. (17/05/2011)
- La oración cristiana. Catequesis de Benedicto XVI (2). La oración y el sentido religioso forman parte del hombre a lo largo de la historia. El hombre es religioso por naturaleza. El hombre lleva en sí mismo una sed de infinito, una nostalgia de eternidad, una búsqueda de belleza, un deseo de amor, una necesidad de luz y de verdad, que lo impulsan hacia el Absoluto. Esa experiencia religiosa del hombre en cuanto tal es una actitud interior antes que una serie de prácticas y formulas, un modo de estar ante Dios antes de realizar actos de culto o pronuncia palabras. Experimenta que es una criatura necesitada de ayuda. Sin embargo, la búsqueda del hombre sólo encuentra su plena realización en el Dios que se revela. (17/05/2011)
- La oración cristiana. Catequesis de Benedicto XVI (3). La oración de intercesión de Abraham para salvar a los habitantes de Sodoma y Gomorra. Abraham no se limita a pedir la salvación para los inocentes; pide el perdón para toda la ciudad y lo hace apelando a la justicia de Dios. La petición de Abraham se basa en la certeza de que el Señor es misericordioso. Jesucristo es el justo que muere por la salvación del mundo entero. (28/05/2011)
- La oración cristiana (4). El patriarca Jacob lucha con Dios. El texto bíblico nos habla de la larga noche de la búsqueda de Dios, de la lucha por conocer su nombre y ver su rostro; es la noche de la oración que con tenacidad y perseverancia pide a Dios la bendición y un nombre nuevo, una nueva realidad, fruto de conversión y de perdón. La oración requiere confianza, cercanía, casi en un cuerpo a cuerpo simbólico no con un Dios enemigo, adversario, sino con un Señor que bendice y que permanece siempre misterioso, que parece inalcanzable. (13/08/2011)
- La oración cristiana (5). La oración de Moisés, mediador entre Dios e Israel. Una tentación constante en el camino de fe: eludir el misterio divino construyendo un dios comprensible, correspondiente a los propios esquemas, a los propios proyectos. Los israelitas piden una presencia tangible, palpable, del Señor, y encuentran en el becerro de metal fundido hecho por Aarón, un dios que se ha vuelto accesible, manipulable, al alcance del hombre. Dios manifiesta su intención de castigar a su pueblo. Pero Moisés intercede, para que se manifieste la voluntad de perdón del Señor. La súplica de Moisés está totalmente centrada en la fidelidad y la gracia del Señor. (13/08/2011)
- La oración cristiana (6). El profeta Elías intercede. El profeta Elías pide por la conversión al verdadero Dios del pueblo de Israel, dejando al ídolo Baal. Esta historia es un paso en el camino hacia Cristo. El verdadero fuego de Dios es el amor que guía a Jesús hasta la cruz y hasta el total don de sí. La verdadera adoración de Dioses darse a sí mismo a Dios y a los hombres, es el amor, que quema, transforma y purifica y recrea el corazón. El objetivo primario de la oración es la conversión. (13/08/2011)
- La oración cristiana (7). Los salmos (1). En el Libro de los Salmos encuentra expresión toda la experiencia humana con sus múltiples facetas, y toda la gama de los sentimientos que acompañan la existencia del hombre. Hay dos grandes ámbitos que sintetizan la oración del Salterio: a) la súplica y b) la alabanza. Los Salmos enseñan a orar. Dado que son Palabra de Dios, quien reza los Salmos habla a Dios con las mismas palabras que Dios nos ha dado. (13/08/2011)
- La oración cristiana (8). El hombre en oración. La lectura de la Biblia es alimento del espíritu. Especialmente en vacaciones, o en momentos de distensión, Junto a libros de evasión, ¿por qué no descubrir algunos libros de la Biblia que normalmente no se conocen, o de los que hemos escuchado algún pasaje durante la liturgia, pero que nunca hemos leído por entero? Libros del Antiguo y del Nuevo Testamento. Los momentos de distensión pueden convertirse no sólo en enriquecimiento cultural, sino también en alimento del espíritu, capaz de alimentar el conocimiento de Dios y el diálogo con él, la oración. (4/10/2011)
- La oración cristiana (9). Los "oasis" del espíritu. Dios habla en el silencio, pero es necesario saberlo escuchar. Por eso los monasterios son oasis en los que Dios habla a la humanidad; y en ellos se encuentra el claustro, lugar simbólico, porque es un espacio cerrado, pero abierto hacia el cielo. (4/10/2011)
- La oración cristiana (10). La meditación. Quiere decir "hacer memoria" de lo que Dios hizo, no olvidar sus numerosos beneficios. En la tradición cristiana se llama "oración mental". A menudo se tiende a llenar todos los espacios del día, sin tener un momento para detenerse a reflexionar y alimentar la vida espiritual, el contacto con Dios. San Agustín compara la meditación sobre los misterios de Dios a la asimilación del alimento y usa un verbo recurrente en toda la tradición cristiana: "rumiar". (4/10/2011)
- La oración cristiana (11). "La vía de la belleza", de las expresiones artísticas, es un canal que nos puede llevar a Dios. El arte es capaz de expresar y hacer visible la necesidad del hombre de ir más allá de lo que se ve, manifiesta la sed y la búsqueda de infinito. Una catedral, una pieza musical, unos cuadros o frescos, un canto, pueden ser ocasiones para que nos acordemos de Dios, para ayudar a nuestra oración o también a la conversión del corazón. (4/10/2011)
- La oración cristiana (12). Los salmos (2). El Salmo 3 es un Salmo de lamentación y de súplica lleno de una profunda confianza, donde la certeza de la presencia de Dios es la base de la oración que brota de una condición de extrema dificultad en la que se encuentra el orante. Los enemigos insinúan que el Señor no puede intervenir, afirman que ni siquiera Dios puede salvarle. Es la extrema tentación a la que se ve sometido el creyente, es la tentación de perder la fe, la confianza en la cercanía de Dios. La oración expresa la certeza de una presencia divina ya experimentada y creída, que se manifiesta en plenitud en la respuesta salvífica de Dios. (4/10/2011)
- La oración cristiana (13). Los salmos (3). El Salmo 22/21. Es un Salmo con fuertes implicaciones cristológicas, que continuamente aparece en los relatos de la pasión de Jesús, con su doble dimensión de humillación y de gloria, de muerte y de vida. Presenta la figura de un inocente perseguido y circundado por los adversarios que quieren su muerte; y él recurre a Dios en un lamento doloroso que, en la certeza de la fe, se abre misteriosamente a la alabanza. El grito inicial del Salmo, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", es citado por los evangelios de san Mateo y de san Marcos como el grito lanzado por Jesús moribundo en la cruz (cf. Mt 27, 46; Mc 15, 34). En su Pasión, en obediencia al Padre, el Señor Jesús pasa por el abandono y la muerte para alcanzar la vida y donarla a todos los creyentes. (15/10/2011)
- La oración cristiana (14). Los salmos (4). El salmo 23. El Señor es el "Pastor bueno". Dirigirse al Señor en la oración implica un acto radical de confianza, con la conciencia de fiarse de Dios, que es bueno, "compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad". Si caminamos detrás del "Pastor bueno", aunque los caminos de nuestra vida resulten difíciles, tortuosos o largos, con frecuencia incluso por zonas espiritualmente desérticas, sin agua y con un sol de racionalismo ardiente, bajo la guía del pastor bueno, Cristo, debemos estar seguros de ir por los senderos "justos", y de que el Señor nos guía, y de que está siempre cerca de nosotros y no nos faltará nada. (15/10/2011)
- La oración cristiana (15). Los salmos (5). El salmo 126/125. Un salmo con tono festivo, que canta las maravillas que Dios ha obrado con su pueblo y con cada creyente. En nuestra oración deberíamos mirar con más frecuencia el modo como Dios nos ha protegido, guiado, ayudado en los sucesos de nuestra vida, y debemos permanecer - en Jesucristo - abiertos a la esperanza y firmes en la fe, aunque con frecuencia nuestra historia está marcada por el dolor, por las crisis. (15/10/2011)
- Domingo 33 del Tiempo Ordinario (2011). La parábola de los talentos. Los dones de Dios son un compromiso por parte del hombre, que tiene que hacerlos fructificar. El talento se convierte en símbolo de la acción divina y de la respuesta humana. El progreso terreno interesa al Reino de Dios, aunque haya que distinguir entre progreso terreno y Reino de Cristo. El siervo que escondió en la tierra el talento, y no lo hizo fructificar, inutilizó su existencia. (13/11/2011)
- La oración cristiana (17). Salmos (7). El salmo 119/118. La Palabra de Dios que interpela al hombre y provoca en él la respuesta de obediencia confiada y de amor generoso. La Ley divina no es yugo pesado de esclavitud, sino don de gracia que libera y conduce a la felicidad. La Ley del Señor es el centro de la vida del orante; en ella encuentra consuelo, la hace objeto de meditación, la conserva en su corazón. La ley divina es fuente de vida. Exige la escucha de corazón hecha de obediencia filial, confiada, consciente. (29/01/2012)
